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  • Pedro F.

Andrew Carnegie, el magnate del acero y filántropo que lideró la expansión de la industria siderúrgi


La industria siderúrgica siempre ha sido importante para los estadounidenses llegándola a considerar de interés nacional ya que es el cimiento de su industria y su defensa. Actualmente nos encontramos ad portas de la entrada en vigor de los aranceles sobre las importaciones de acero y de aluminio aprobado por el Presidente Trump. En el siglo XIX un inmigrante Escocés, nacionalizado estadounidense sería quien lidere la expansión de la industria del acero en los Estados Unidos llegando a convertirse en el hombre más rico del mundo y quien fundaría innumerables instituciones benéficas enfocadas en la educación, cultura y el desarrollo científico. Parte de sus secretos que lo hicieron rico los encontramos en el best-seller mundial “Piense y hágase rico” de Napoleon Hill.

Para la década de 1890 las fábricas de Carnegie introdujeron el horno básico. Obtuvo mayor eficiencia al comprar los campos de coque y depósitos de mineral de hierro que son materias primas necesarias para la fabricación del acero. Asimismo compró los barcos y ferrocarriles que transportaban estos suministros a sus fábricas, teniendo así una integración vertical completa, logrando otro hito en la fabricación estadounidense.

Carnegie Steel Company, era una sociedad limitada que dominaba la industria siderúrgica estadounidense que consiguió expulsar a sus competidores y superó a la industria siderúrgica de Gran Bretaña por primera vez. En 1900 las ganancias de Carnegie Steel fueron de $40,000,000 de dólares de los cuales $25,000,000 eran para Carnegie. Un año más tarde, en 1901, vendería su compañía a la recién creada United States Steel Corporation de JP Morgan por $480,000,000 dólares. Se convirtió en el hombre más rico del mundo.

En el clímax de su poder, un joven periodista llamado Napoleon Hill se acercó a él con el interés de recopilar y contar historias de personas exitosas. A lo que en un primer momento Andrew se mostró reacio sin embargo, unos años más tarde aceptaría y decidió que Hill documentaría todas las estrategias que lo convirtieron en un legendario hombre de negocios y filántropo. Juntos hicieron el famoso libro de autoayuda “Piense y hágase rico” (Think and Grow Rich) de 1937, uno de los libros más vendidos de todos los tiempos de donde se desprende las “10 reglas del éxito” según Carnegie:

1. Define tu propósito.

Crea un plan de acción y comienza a trabajar para lograrlo de inmediato.

2. Crea una "alianza de mente maestra".

Contacta y trabaja con personas "que tienen lo que no tienes", dice Hill.

3. Haz un esfuerzo adicional.

"Hacer más de lo que tiene que hacer es lo único que justifica aumentos o promociones, y pone a las personas bajo una obligación hacia usted", escribe Hill.

4. Practique la "fe aplicada".

Cree en ti mismo y en tu propósito tan completamente que actúas con total confianza.

5. Tener iniciativa personal.

Haz lo que tengas que hacer sin que te lo digan.

6. Disfruta de tu imaginación.

Atrévete a pensar más allá de lo que ya se ha hecho.

7. Ejerza entusiasmo.

Una actitud positiva te prepara para el éxito y gana el respeto de los demás.

8. Piensa con precisión.

En palabras de Hill, el pensamiento preciso es "la capacidad de separar los hechos de la ficción y usar los pertinentes a sus propias preocupaciones o problemas".

9. Concentra tu esfuerzo.

No se distraiga de la tarea más importante que enfrenta actualmente.

10. Benefíciate de la adversidad.

Recuerde que "hay un beneficio equivalente para cada revés", escribe Hill.

Posteriormente Hill recopiló y editó las notas de las conversaciones iniciales con Carnegie y las publicó en 1948 en el libro “Piensa en tu camino hacia la riqueza” (Think Your Way to Wealth), una obra que también tuvo mucha acogida.

Carnegie pasó su tiempo libre viajando y también escribió varios libros. Escribió un artículo llamado “Wealth” o también conocido como El evangelio de la riqueza publicado en la North American Review en junio 1889. Esta doctrina sostenía que un hombre que acumula grandes riquezas tiene el deber de usar su riqueza excedente para le mejora de la humanidad en causas filantrópicas; “Un hombre que muere rico muere deshonrado.” Otros libros escritos por Andrew fueron:

“An American four-in-hand in Britain”, “Andrew Carnegie’s own story”, “Autobiography of Andrew Carnegie”, “The empire of business”, “Triumphant democracy or fifty years’ march of the republic.”

Adicionalmente y siguiendo sus principios, se dedicó de lleno a la filantropía una vez que salió del negocio siderúrgico. Sus principales fundaciones benéficas fueron, Carnegie Trust para las Universidades de Escocia. Carnegie Dunfermline Trust destinado a ayudar a las instituciones educativas de Dunfermline. Carnegie United KingdomTrust destinado a diversos fines benéficos incluido las construcciones de bibliotecas, teatros y centros de bienestar infantil. El instituto Carnegie de Pittsburgh. El instituto Carnegie de Washington que contribuye con la investigación científica y por último, la fundación Carnegie para la paz internacional.

Andrew Carnegie lideró la enorme expansión de la industria siderúrgica de Estados Unidos a finales del siglo XIX. Ambicioso y además un lector voraz, Andrew afirma que los libros le proporcionaron la mayor parte de su educación considerándolo invalorable a medida que avanzaba en su carrera. Murió el 11 de Agosto de 1919 en Lenox, Massachusetts.


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